El sistema sanitario se sustenta, en esencia, en el trabajo y compromiso de sus profesionales. Sin médicos, no hay sanidad. Y sin condiciones laborales adecuadas, el propio sistema deja de ser sostenible.
La situación actual de sobrecarga asistencial, junto con jornadas prolongadas y la falta de profesionales, compromete no solo el ejercicio de la medicina, sino también la calidad de la atención que reciben los pacientes.
La huelga médica no responde a una reivindicación corporativa, sino a la necesidad de garantizar una asistencia sanitaria segura, de calidad y sostenible en el tiempo.
Defender condiciones dignas para los profesionales es, en definitiva, defender la sanidad pública y la seguridad de los pacientes.


















